—No te preocupes por mí, Tina. Estaré bien. Esto no mata a nadie.
—Duele.
—Sí. Es parte de vivir.
Tina le sonrió, aunque esto no alcanzó a sus ojos. La vio rara.
—¿Qué pasa, Tina?
—La tía no se ha sentido bien—susurró—. No quisiera decirte esto justo ahora, pero me temo que los dolores están volviendo y eso no son buenas noticias.
Regina se secó las mejillas y se incorporó.
—Tenemos que llevarla al médico, que le hagan chequeos.
—Regins sabes lo que dijeron los especialistas la última vez.
—No