Luego de su fin de semana en Santa Mónica, todo pareció precipitarse. Había esperado algunos días para volver a contactarla, esperando que todo decantara y su buen juicio prevaleciera, pero eso había resultado imposible. Al cabo de menos de lo que hubiera sido razonable, estaba deseando tenerla a su lado. Como si su cuerpo la necesitara y no pudiera mantenerse ajeno a ella, como si fuera un adicto y ella su sustancia, la que le quitaba buena parte de su lógica y hacía que su cuerpo y su mente s