El restaurante era tal cual lo soñé, decoración exquisita, personal atento y ni hablar de los comensales, puedo jurar que la realeza estaba reunida en este lugar.
Como era lógico no sabía qué pedir en la carta, así que Lorenzo me ayudó, al final nos trajeron dos cortes de carne con verduras al vapor. Solo su olor me hacía agua la boca.
-Espero que sea de tu agrado.- mencionó Lorenzo sirviendo las copas de vino, yo solo lo observaba ¿como podía ser tan elegante y sofisticado al hablar?.-