No puedo aún creer lo que pasó hace un momento. El gran Lorenzo Stone me besó delante del personal médico, no le importó que pudieran decir de los dos, bueno de mi dirán que soy una trepadora.
Llegamos a su oficina, con suavidad me dejó en el sofá, el mismo que la otra noche trabajé sin parar. Llamo a la cafetería y pidió comida para los dos, mientras que yo lo observaba.
-¿Estás bien?- preguntó sentándose en su escritorio, vi como dejó la bata a un lado. Su traje azul celeste se reflejaba i