No podía quedarme pensando en la conversación con Roberto, debía continuar con mi trabajo. Lo revise completamente, él estaba evolucionando según lo esperaba. No podía cantar victoria aún, debo esperar que el tiempo pase.
Después de ver a Roberto me dirigí a la sala de urgencias, como cada día estaba abarrotada. La jefe me tenía listo los pacientes que debía revisar hoy. Desde disparos en el el cráneo hasta simple migrañas. Aquí podía ver de todo.
-Laura sé que es tu vida privada pero nece