¡Oh no! Me acosté con el papá de mi novio. 😳
El beso fue una guerra. Robert no solo me besó; me devoró. Su lengua era una hoja caliente y áspera que se movía con una confianza que me revolvía el estómago. Mis manos estaban hechas puños contra su pecho desnudo, sintiendo los gruesos cordones de músculo saltar bajo su piel.
No solo me sujetaba; me controlaba. Una de sus manos se deslizó hacia abajo, trazando la línea de mi columna, antes de bajar más para apretar mi trasero. No esperó. Sus dedos se engancharon en la tela de mis bragas, apar