Dormí, pero no descansé. No fue un sueño real, fue una caída intermitente en imágenes que no lograban sostenerse, fragmentos donde su voz aparecía demasiado clara, donde su cercanía se repetía con una precisión incómoda, donde ese momento detenido volvía una y otra vez como si mi mente se negara a soltarlo, como si necesitara entender algo que aún no lograba nombrar. Cuando abrí los ojos, el cuerpo me pesaba de una forma distinta, no por cansancio físico, sino por esa tensión acumulada que no s