La separación no ocurrió como una ruptura visible, sino como una pérdida progresiva de continuidad entre instantes que antes pertenecían a una misma línea de realidad, como si el sistema hubiera dejado de sostener un único hilo temporal y ahora cada segmento comenzara a existir con una ligera variación propia, suficiente para romper la ilusión de unidad, y en esa divergencia sutil pero irreversible, todo lo que conocíamos empezó a deshilacharse sin desaparecer.
Jake estuvo conmigo un segundo má