Mila trató de sonreír, aunque le temblaba el cuerpo entero y su rabia se sentía desmedida.
Aun así, caminó, y se sentó en el sofá frente a Iván.
—¿Por qué estás así? —dijo de forma casual tomando su mano—. Has cogido con centenar de mujeres, completaste tu venganza… ya está hecho…
Iván la miró detenidamente, y achicó los ojos.
Entonces Mila continuó.
—Si deseas que sea enemiga de Ágata, por ti lo haría… no me importa nada ni nadie, excepto tu Iván… y yo siempre estaré aquí para ti… incluso… si