—Siempre fuiste tan bella… —Clara miró a Sibel, que estaba en estado de conmoción—. Tu madre era… igual a ti… a pesar de estar desgastada, herida… queriendo morir… ella era tan hermosa… Eres igual a ella, por eso Armand, de alguna forma te ama tanto… por eso… eres su ser especial…
Sibel tuvo que levantarse para tomar el aire. Su estómago estaba revuelto, pero su corazón… era como si se lo hubiesen desgarrado, pedazo por pedazo.
Le dolió el rostro, el cuerpo, y todos sus sentidos se concentraro