A Iván le tembló la boca al escuchar lo que Sibel le arrojó, y luego pudo recordar ese día, cuando aquella carta llegó a sus manos.
«Ana Vasíliev…
Cariño, tuve que irme… estoy bien, pero no puedo quedarme con ustedes, esta no es mi familia, y quiero hacer mi vida. Por favor, perdóname, pero quiero ser feliz al lado del hombre que ahora amo.»
Recordaba cómo con sus manos arrugó la carta, porque esta mierd@ no era de su madre, nunca en la vida, y lo que vino de parte de su abuela a continuación