Iván vio cómo sus manos aún permanecían unidas por medio de la presentación, y de un solo movimiento, las separó.
—No… la toques… —dijo de forma firme sin dejar de mirar a Alexey.
El hombre entendió la tensión, y carraspeando asintió.
—No pasa nada, Iván… Además, quiero mostrarte algo… —Alexey apretó el hombro de Iván, y lo instó a unirse—. Vendremos en un momento… Sibel… puedes tomar lo que quieras…
Alexey comenzó a caminar, pero Iván no le siguió el paso, y se dirigió a Sibel.
—No te muev