Hubo un silencio extraño en el camino, Iván tenía unas gafas oscuras y Sibel lo miró algunas veces queriendo preguntar si era real que la enseñaría a disparar, pero se quedó en silencio.
Por primera vez lo detalló. Su mandíbula cuadrada, sus cabellos que siempre parecían estar mojados, y su tez un poco bronceada. Su cuerpo siempre estaba tenso, y las venas de su cuello estaban a la vista.
Ella parpadeó mirando hacia el exterior, y luego tragó grueso.
Este era el mismo hombre que quería degradar