Sibel miró una habitación amplia y muy ordenada, el lujo, las sábanas y la decoración era muy diferente a la de Estados Unidos, entonces se quedó de pie después que Iván cerró la puerta.
—¿Qué necesitas que haga? —ella preguntó perdida en sus pensamientos con un poco de amargura, pero inmediatamente sintió cómo Iván la tomó de la mano y la haló para llevarla hasta un baño que era tan enorme como la habitación.
Iván quitó sus aretes, y luego comenzó a desvestirla, y Sibel tuvo que tomarle la man