LOC@ POR TI. CAPÍTULO 4. Una yegua de carreras
Stela se lavó la cara y la boca con un cepillo nuevo, que había encontrado en uno de los cajones del mueble del lavabo, y suspiró antes de salir del baño. La sala estaba ya limpia y tenía un suave aroma a desinfectante.
—Lo siento por el desastre que te hice —murmuró, pero Morgan negó despacio, cruzándose de brazos mientras se apoyaba en la encimera.
—Ni lo menciones, creo que hasta me dio esperanzas sobre ti, estaba a punto de pensar que estabas realmente desquiciada. Me dio gusto ver que pued