LOC@ POR TI. CAPÍTULO 10. Siempre soy yo la que se va
Morgan abrió mucho los ojos, pero entre correr detrás de Stela y ver quién demonios se había metido a su casa, no le quedó más remedio que meterse a la habitación.
—¿Clarice? —gruñó cuando vio a la rubia despampanante tratando de cubrirse con las sábanas.
—¿Y esa quién demonios es, Reed? —gritó la mujer y Morgan se pasó las dos manos por la cara mientras la frustración lo invadía.
Clarice era azafata, venía a la ciudad una o dos veces al mes y se quedaba una noche hasta su siguiente vuelo; y Re