LA CHICA DEL VIOLÍN. CAPÍTULO 22. Un concierto interrumpido
Quizás una de las cosas más difíciles para una persona, era tener que regresar a una casa donde no se sentía segura, sin embargo, el temor de Lucio era mucho mayor que el de Maya cuando atravesaron de nuevo aquellas puertas.
—Creo que será mejor si vamos a dormir a un hotel por esta noche —dijo Lucio, posando su mirada en Maya con preocupación, pero ella negó con cansancio.
—¿Qué noche, Lucifer, si ya está amaneciendo? —respondió ella, sintiendo un nudo en el estómago al pensar que aquello era