CAPÍTULO 80. No omitas ni un solo detalle
Gabriel no podía explicarlo, pero aquel mal presentimiento lo hacía conducir más rápido por la carretera que subía a la cabaña. No había dejado sola a Marianne, se había asegurado de quedarse hasta que Stela estuviera con ella, y habían hablado hacía menos de media hora, pero aun así no estaba tranquilo.
Intentó llamarla varias veces pero el teléfono lo mandaba directamente a buzón. Reed empezó a ponerse nervioso e hizo lo mismo con el número de Stela.
—Maldición, Stela tampoco responde.
Gabrie