CAPÍTULO 65. Tenemos que hablar
Cada una de las personas en aquella sala estaba experimentando una emoción diferente en aquel momento.
A Stela le había durado el shock solo un par de segundos y luego había corrido a abrazarlo.
Gabriel la había abrazado con fuerza porque aquella reacción era un alivio enorme para él. Fuera lo que fuera que hubiera pasado, Stela estaba feliz de verlo.
—¡Por Dios! ¡No lo puedo creer! ¡Estás…! —le dio un beso en cada mejilla y Gabriel pudo ver una felicidad sincera en su mirada—. ¿Cómo…? ¿Cuándo…