CAPÍTULO 45. Una promesa
Marianne suspiró cuando la sonrisa pícara de Stela asomó por aquella puerta en el mismo avión en el que habían mandado a buscar a Gabriel. No le sorprendía porque después de todo era una organización privada y arreglar un viaje adicional con ellos no era difícil.
—Te voy a extrañar mucho, mocosa. Diviértete con Stela —dijo él dándole un beso antes de subir al avión.
Se suponía que no durara más de cuatro días aquella misión, pero aunque Marianne tenía a Stela tratando de mantenerla tranquila, p