CAPÍTULO 46. ¡No es cierto!
Todavía debían faltar tres o cuatro días para que Gabriel regresara, y Stela debía estar a punto de atravesar aquella puerta en cualquier momento. Siempre aprovechaba las misiones de Gabriel para visitarla, así que cuando Marianne abrió aquella puerta y la vio del otro lado no se asombró.
Lo que sí le causó cierto asombro fue verla llegar con Reed, y antes de que Marianne pudiera siquiera saludarlos, la expresión vacía en los ojos del médico la hizo retroceder.
No tuvo que hablar, ni siquiera n