CAPÍTULO 107. ¡Huyan!
Marianne estaba sentada frente a una de las ventanas del departamento, escrutando la calle con ojos inquietos. Jay dormía en su pequeño bambineto justo frente a ella, sabía que por largo tiempo no sería capaz de quitarle los ojos de encima, y que Reed tendría que hacerle mucha terapia para que no se convirtiera en una madre paranoica y sobre protectora.
Había pasado ya casi un día entero desde que Gabriel se había ido, y Marianne no podía estar más desesperada o nerviosa. ¿Y si le había pasado