Los niños llegaron a su salón, Andrés no dejaba de platicar con Aithana, Drago ya estaba comenzando a perder la paciencia con ese primo platicador suyo
— Andrés, ¿podrías guardar silencio? no me puedo concentrar, además la miss nos va a llamar la atención, deberías poner más atención a la clase
Aitana, Dariana y Andrés, rieron un poco por el regaño, después guardaron silencio y se concentraron en la lección
En la hora del recreo, el buen Andrés sacó los macarrones que había llevado para la niñ