El CEO salió con una vianda de frutas con yogurt de la compañía Ferreira, subió a su costoso auto y manejó hasta la compañía de la familia Ballesteros, los empleados no lo perdían de vista, su traje, su porte, su extremo atractivo, y la vianda en su mano
La recepcionista no se atrevió a detenerlo, ese hombre era demasiado imponente, su fría mirada la paralizó, Danilo iba de un humor muy oscuro
En la oficina Ramsés y Violeta revisaban unas cláusulas
— Violeta, estás aprendiendo demasiado rápido