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Apenas llegamos a casa me encerré en la habitación, no quería hablar con nadie, solo quería a Samuel conmigo, el necesitaba saber lo que me había pasado el día de hoy.

Adelaida y Amelia entraron a la habitación con una bandeja con comida, pero mi apetito se había ido por completo.

— debería comer algo, piense en el pequeño — me dijo Adelaida.

Adelaida puso la bandeja en la cama y yo a regañadientes me comí un poco.

— debería descansar — me sugirió Adelaida.

Yo asentí con la cabeza y aparte la b
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