UN MES DESPUÉS
Samuel se había recuperado por completo, pero yo aún seguía cuidándolo. Me daba tanto miedo que, por un descuido mío, él volviera a recaer. Me moriría si eso volviera a pasar.
— ¿A dónde vas? —le pregunté en cuanto lo vi vestirse.
Él me quedó mirando y sonrió.
— Iré a revisar algunas cosas con mi contador —me dijo.
Me acerqué a él y lo abracé con fuerza.
— Por favor, cuídate y vuelve a mí —le pedí.
Samuel me apartó de él y me miró a los ojos.
— Lamento haberte preocupado