Era un nuevo día en el Instituto y era uno muy especial porque…
— ¡¡¡ES VIERNES!!! — celebraron al unísono Ada y Ely, compartiendo su alegría en durante el desayuno.
Hernán apenas podía abrir los ojos y para no dejarlo solo lo acompañé con una infinidad de bostezos.
— Son las seis de la mañana y ya están tan eufóricas. De seguro ya tienen planes para este fin de semana. — acotó Esteban avivando aún más el fuego interno de aquel dúo.
— ¡Por supuesto que sí! — saltó emocionada Ada.
— Con Ada