—Nena, contéstame, ¡carajo!
—Tranquilo, Bastián, no vas a conseguir nada gritando como loco, casi estrellas tu teléfono y si intenta comunicarse contigo, ¿cómo harías?, mente fría, hermano, mente fría.
—Tú no entiendes, Santiago — Tomándolo de la solapa de la camisa, Bastian estaba desesperado, la angustia no lo dejaba en paz, habían ido a casa de Ivanna y no la encontraron, todo estaba vacío, solo estaban esperando a la policía, solo soltó a su amigo cuando vio a los detectives acercarse.
UNAS