—La veo muy apresurada.
—Señor Barbieri, no haga eso.
—¿Qué hice?
—Acercarse como un fantasma y asustarme, además guarde sus distancias como usted dice QUE NO SOMOS IGUALES
Él estaba tan cerca, que su aliento chocaba con la piel en su cuello, haciendo que los bellos de este se erizaran, su corazón latía tan rápido al tenerlo así de cerca, pero eso era algo que se negaba a admitirlo ni para ella misma.
—Habla como si yo le apestara o tal vez …
—¿Tal vez qué? —Ella giró el rostro, para inmediat