—Me duelen los pies, siento que no puedo más, no sé cómo los soportan tus chicas, están locos al obligarlas a atender con cosas como esta. Eres un negrero como el de la época de los esclavos.
Acariciando sus propios pies luego de quitarse los incómodos tacones.
—Están acostumbradas, les pago muy bien, soy un amor de jefe aparte de guapo, además tienen muy buen seguro de salud, ninguna tiene queja de mi trato, deja de decir tonterías que si te escuchan van a pensar cosas que no son, Ahora descan