Cuando lo escuché, no pude evitar sonreír, y sentí una dulzura inesperada en el corazón.
Últimamente Mateo era muy directo cuando hablaba, pero me encantaba escucharlo.
Con razón, cuando se descubrió el plan de Camila de fingir su enfermedad, él no reaccionó mucho.
Ya había decidido que, con o sin enfermedad, no se iba a volver a preocupar por ella.
Lo que pasa es que, al recordarlo, me daba coraje pensar que antes, cada vez que Camila “recaía”, él me hacía a un lado sin importarle nada.
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