—Mañana por la noche, la familia Bernard va a celebrar el cumpleaños de mi abuela. Ven conmigo a antigua casa de la familia Bernard.
—¿Ir juntos? —Lo miré sorprendida.
—Pero ya no tenemos nada que ver, yo…
—¿Nada que ver? —Mateo sonrió con sarcasmo.
Me apresuré a explicarle:
—Lo que quiero decir es que, para los demás, ya no estamos, no tenemos ningún vínculo. ¿No sería raro que yo fuera?
—No hay nada raro —dijo Mateo, exhalando una nube de humo, con tono indiferente.
Me puse nervi