Mis últimas palabras fueron como un trueno.
Waylon, enorme e imponente se sacudió violentamente.
Me miró con incredulidad. La indiferencia que había estado fingiendo se hizo pedazos al instante. Sus ojos negros se abrieron enormemente y la conmoción que se agitaba en ellos era aún mayor que cuando vio a Sofía por primera vez.
La muro de hielo que cubría su mirada terminó de romperse por completo. Incluso la línea tensa de su mandíbula estaba temblando.
Sus labios, que hacía un momento seguían rí