Ahora que Mateo había llegado, sentí mucha más seguridad.
Rápidamente me aferré a su brazo y le dije apresuradamente:
—Tenemos que llevarnos a Sofía ahora mismo. Este tipo es un loco. Y tú decías que era la persona más adecuada para protegerla. ¡Creo que ya es suficiente con que no la lastime! Es un lunático... y encima uno que ama fingir.
Estaba tan furiosa que sentía las mejillas arder.
Mateo me revolvió el cabello y me rodeó con el brazo antes de mirar a Waylon.
—Proteger a Sofía no es una ob