Un brazo fuerte me abrazó por la cintura, haciéndome sentir segura.
Levanté la mirada y vi a Mateo, con su mirada profunda fija en Javier:
—Tus problemas son con los Bernard, no descargues tu rencor en Aurora.
Javier se rio sarcásticamente:
—¿Y tú desde cuándo la proteges así? De joven siempre la molestabas, acuérdate. ¿No es esa la razón por la que ella te odiaba tanto?
Lo miré, desconcertada. En mi mente seguía sin haber ningún recuerdo de esa época.
Mateo apretó los labios, molesto.
Pero sent