¿Y si al médico se le había escapado algo?
Yo seguía tensa, hasta que lo escuché decir:
—Ese director dijo que tu problema no tiene cura. Nunca la tendrá. Incluso...
Sentí que podía respirar un poco y le pregunté:
—¿Incluso qué?
—Incluso... con tu condición, ni siquiera podrías hacerte una fecundación in vitro.
Me quedé paralizada, mirándolo, entre el asombro y la confusión.
¿Por qué era tan importante para Mateo que yo le diera un hijo? ¿Incluso había considerado la fecundación in vitro?
—Auror