Al ver lo indignada que estaba, Mateo soltó una pequeña risa y me acarició la cabeza.
—No te preocupes. Mañana volveremos a verla. Esta noche dejemos que él se calme un poco primero. De cualquier manera, con Waylon ella está segura. Es cierto que quizá la señorita Alma estaría dispuesta a proteger a Sofía, pero, tal como dijo Waylon, en ese lugar hay demasiada gente entrando y saliendo. Si la identidad de Sofía queda expuesta, entonces sí tendríamos problemas.
Asentí lentamente.
Y la verdad era