Mateo arqueó ligeramente las cejas y sonrió mirando a Waylon.
—Oh... así que el señor Waylon en realidad no quiere dejar a Sofía aquí. Parece que al final nosotros insistimos demasiado. En ese caso, mejor nos la llevamos con la señorita Alma. Después de todo, ni Aurora ni yo disfrutamos obligando a nadie.
—Exactamente.
Resoplé, molesta.
—Esto es muy simple. Si quieres proteger a Sofía, solo dilo. Y si no quieres, nos la llevamos. Nadie te está obligando a nada. Todo depende de tu voluntad.
—¡Nun