—Esa vez, la joya que te regalé no era peor que este collar que te dio Waylon, pero tú la tiraste sin más, con desprecio, y hasta dijiste que era vulgar. Desde entonces pensé que de verdad no te gustaban estas cosas tan “comunes”. Pero mírate ahora, cuidando ese collar de Waylon como si nada.
Mientras hablaba, su sonrisa se llenaba de más sarcasmo.
Me lamí los labios, con ganas de explicarme.
Pero él siguió:
—Aurora, eres tan cariñosa. Parece que tratas bien a todos los hombres, coqueteas con to