Una sensación de ironía me invadió de golpe.
Qué raro: Mateo no estaba en la habitación de su novia. Era un milagro.
Cerré los ojos, molesta, tratando de reunir fuerzas para caminar hacia el dormitorio.
Solo quería meterme en la ducha, darme un buen baño caliente y dormir.
Todo lo de esta noche no era más que una pesadilla. Dormiría, y todo pasaría.
Sí, solo tenía que dormir. Todo se iría.
Aunque mi cuerpo temblaba de frío, por dentro ardía como si me quemara viva.
Me sentía fatal, no solo físi