—¡Entra! —dijo esa voz amenazante.
Entré y vi a Mateo contestando una llamada.
—Está bien, mañana temprano vuelo para allá.
—Perfecto, mantenlos calmados por esta noche.
No supe quién era ni de qué hablaban, pero entendí un mensaje: ¡Mateo tenía un viaje de negocios!
De pronto, me sentí mejor.
¡Qué bueno! Tal vez pasaría unos días libre de esas malas energías.
Mientras me alegraba, sentí una mirada muy amenazante sobre mí.
Rápido, contuve mis ganas de sonreír, tomé el informe y me acerqué, respe