—Ay, no me refería a eso. Solo dije que no siempre es la mujer la culpable si no hay bebé.
—De cualquier modo, no pienso ir al hospital.
¡Ni loca! Si voy, ¿cómo voy a esconder que ya estoy embarazada?
Mateo me miró con una sonrisa que me dio un susto:
—Ya me hice unos estudios. No tengo nada. Hasta tengo mejor calidad de esperma que el promedio.
Esas últimas palabras me hicieron ponerme roja como un tomate.
Lo peor es que lo decía totalmente serio.
Nunca creí que de verdad iría al médico por est