Mi corazón empezó a latir acelerado.
Ese bocón de Alan no era capaz de contarle a Mateo que me había inscrito en el concurso, ¿verdad?
Aunque no era un secreto, tampoco quería que Mateo lo supiera. Con lo impredecible que era, seguramente no estaría de acuerdo y me lo prohibiría.
Este concurso era una oportunidad única para conseguir dinero. No podía arriesgarme.
Cuando Mateo levantó el celular para contestar, le agarré el brazo.
Él me miró con las cejas alzadas, no entendía nada.
—¿Qué suce