Alan cruzó los brazos y se burló de mí.
—Este hotel es mío, y este concurso de baile también. Lo organizamos por pura diversión. Queremos aprovechar para ver mujeres hermosas. Así que, para participar, tienes que ser una verdadera mamacita en apariencia y figura. Las inscripciones las supervisamos nosotros, porque los de recursos humanos siempre son muy estrictos, no tienen ni idea de lo que es tener buen gusto. Dime, mi querida Aurora, ¿tengo o no tengo razón?
¡El colmo de la desfachatez! ¿Su