Esa frase era para Michael.
Pero no pude evitar que su tono dejara claro que disfrutaba de la situación.
¡Ay!
Los hombres… siempre quieren competir por todo.
Cuando terminé de arrastrar la mesa hasta la esquina, estaba bañada en sudor, a punto de caerme del cansancio.
Me dejé caer en la silla, sin fuerzas, y en eso vi a Mateo y a los demás entrar a la sala de juntas.
Camila venía atrás de ellos, cargando unos papeles, con la cabeza en alto y una actitud que gritaba "soy la mejor".
Antes de entra