¡Mi bebé!
En ese momento, mi mente se quedó completamente en blanco. Solo sentía un miedo enorme, un pánico increíble al pensar que algo le pudiera pasar a mi bebé.
Justo cuando estaba a punto de caer al suelo, un brazo fuerte me agarró por la cintura.
En el segundo siguiente, todo mi cuerpo se sintió envuelto en un abrazo frío y firme.
Ese aroma familiar me llenó por completo, y el corazón me empezó a latir más rápido.
—¿El... el jefe?
Desde dentro de la zona de archivo, todos exclamaron, sorpr