Tartamudeé, aun temblando:
—Yo… yo todavía quiero seguir al lado del señor… disfrutar de una buena vida…
“Darío” me lanzó una mirada de reojo y resopló con desprecio.
—Si quieres seguir al señor, empieza por hacerte más valiente. Mírate, qué inútil… ni siquiera te han tocado con el cuchillo y ya gritabas como si te estuvieran matando.
Después de decir eso, “Darío” se volvió hacia el señor Felipe y añadió con prisa:
—Señor, esta mujer ya no le sirve de mucho, ¿verdad? Mejor déjemela a mí… para ca