Sofía se aferró con fuerza a la ropa de Pedro, como una niña que temía ser abandonada; en su cara se reflejaba un pánico evidente.
Pedro soltó un suspiro suave y dijo en voz baja:
—Sé buena. Enviarte con Waylon es solo para garantizar tu seguridad. Cuando todo esto termine, si quieres volver a mi lado, podrás hacerlo en cualquier momento. Pero si decides quedarte con él…
Antes de que terminara la frase, Sofía levantó la mano y le cubrió los labios.
No dijo nada; solo negó con la cabeza, dejándol