Lo dijo con un tono ambiguo, y su mirada también tenía ese matiz provocador y ligero.
De verdad había vuelto a ser ese Waylon al que le encantaba ver el espectáculo, como si el tema sobre Sofía nunca hubiera existido, como si aquel silencio helado que había dañado el ambiente hubiera sido solo una ilusión.
Tal como había dicho Mateo, Waylon también sabía fingir.
Realmente, no entendía a los hombres.
Si les gusta alguien, les gusta. Si les importa, les importa. ¿Para qué fingir que no?
¡Insoporta