¡Toc, toc, toc!
La persona en la puerta no decía nada, solo seguía tocando con fuerza.
Me levanté, molesta, y grité:
—¿Quién es? ¡Si sigues tocando así, llamaré a la policía!
—Ah, soy yo, la mamá de Ryan. Aurora, ¿puedes abrirme la puerta? Esta viejita quiere hablar contigo un momento.
Me quedé mirando la puerta, molesta. Apenas llego a casa y ya aparece la madre de Ryan. Seguro es por lo que pasó con él.
Bueno, mejor así. Una vez por todas, para dejar las cosas claras de una vez por todas.
Arra